Mostrando las entradas con la etiqueta Riesgos y complicaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Riesgos y complicaciones. Mostrar todas las entradas

4 de marzo de 2014

Listado de medicamentos seguros e inseguros


Medicamentos inseguros

Medicamentos inseguros

  • Ácido valpróico
  • Amiodarona 
  • Anticonceptivos orales 
  • Barbitúricos
  • Bromocriptina
  • Carbamazepina 
  • Clorpropamida 
  • Cloroquina 
  • Cocaína
  • Ergotamina y sus preparaciones 
  • Etanol
  • Fenitoína
  • Griseofulvina
  • Imipramina
  • Metotrexate
  • Metyl dopa
  • Minoxidil
  • Primidona 
  • Progesterona y sus derivados 
  • Rifampicina 
  • Sulfonamidas
  • Tamoxifén 
  • Teofilina 
  • Tolbutamida
  • Trimetoprim


Porfiria y embarazo

Aunque casi ningún embarazo presenta complicaciones existe un riesgo ligeramente superior de sufrir un ataque agudo durante o después del embarazo. No obstante las posibilidades y peligros de un ataque agudo se reducen mucho si la porfiria se ha diagnosticado anteriormente. Por lo tanto es muy importante que los médicos que le atiendan durante el embarazo sepan que tiene porfiria. 

El embarazo debe evitarse mientras el padecimiento se encuentre activo.

Se recomienda planear el embarazo después de dos años sin ataques agudos.

El Hem-arginato(NORMOSANG) Es de uso seguro durante el embarazo y no se han detectado anormalidades en los recién nacidos de madres tratadas con hem-arginato durante la gestación. 

El Panhematin (HEMATINA) Medicamento categoría C no se han realizado estudios con hematina en animales. Tampoco se sabe si hematina puede causar daños en el feto si se administra a una mujer en embarazo. Por esta razón no se debe administrar a mujeres embarazadas a menos que los benefícios esperados sean lo suficientemente importantes para la salud y el bienestar de la paciente y superiores a los efectos desconocidos en el feto.

¿Se debe vacunar de la gripe A un afectado de Porfiria?

El Dr Enriquez de Salamanca ha querido responder a las dudas de muchos pacientes con Porfiria sobre si se tienen que vacunar frente a la GripaA.

“La vacunación frente al Gripe de la GripeA es recomendable a los pacientes con Porfiria. Más concretamente, está especialmente indicada en los pacientes afectos de cualquier forma de Porfiria Aguda, sobre todo en aquellos con síntomas recientes. Es lógico suponer que los individuos nacidos con anterioridad a 1950 hayan quedado ya inmunizados por contactos previos con dicho virus.”  Ha dicho el Dr Enriquez de Salamanca.

Problemas cutáneos en porfirias agudas

La porfiria aguda intermitente nunca afecta a la piel. Los problemas cutáneos aparecen en algunos pacientes adultos que han heredado el gen de porfiria variegata o de la coproporfiria hereditaria; a menudo, son el único síntoma que presentan. Las zonas de la piel expuestas a la luz del sol, especialmente el reverso de las manos, la cara y las piernas se vuelven más frágiles, se erosionan con facilidad y forman ampollas. Las áreas erosionadas pueden infectarse, curar con lentitud y dejar pequeñas cicatrices.

Si tiene problemas en la piel, debe tomar las precauciones necesarias. Evite la luz del sol directa en la medida de lo posible, incluso la luz que pase a través del cristal de las ventanas de casa o del coche. Protéjase la piel de la luz del sol con unos guantes de algodón ligero, mangas largas y un sombrero al salir de casa. No todos los pacientes lo consideran necesario o aceptable; adecúe su vestuario según sus preferencias. Las cremas solares ordinarias no son eficaces. Las únicas que pueden servir de ayuda son las preparaciones espesas y opacas con factores de protección elevados (que normalmente contienen óxido de titanio) que bloquean la luz UVA y UVB. Intente evitar lesiones en el dorso de las manos. Use una crema protectora de silicona y guantes de goma cuando esté en la cocina o en algún otro sitio en el que pueda cortarse. Lávese la piel erosionada o con ampollas con agua y un jabón suave; evite los antisépticos potentes.

Problemas específicos de las mujeres

Las mujeres tienen al menos el triple de posibilidades que los hombres de experimentar un ataque agudo, debido principalmente a las hormonas femeninas, especialmente a la progesterona. Esta hormona se halla en el anticonceptivo oral combinado (la píldora) y también en la terapia hormonal sustitutiva (THS), una prescripción frecuente en mujeres posmenopáusicas. Las mujeres con porfiria aguda deberían evitar, en la medida de lo posible, los anticonceptivos orales y los preparados de THS con progesterona o productos relacionados (progestógenos). En todos los casos deben evitarse los preparados hormonales inyectables o implantables a largo plazo, dado que son muy peligrosos.

En circunstancias especiales con riesgo bajo y beneficios elevados, su médico, después de hablar con usted y, en caso necesario, después de consultar a un especialista en porfiria, puede justificar el uso de preparados con progestógeno, especialmente a dosis de sustitución administrados a través de la piel en forma de parches (enlace a anticonceptivos hormonales / THS).

 Síntomas premenstruales:

En algunas mujeres, los ataques están claramente relacionados con la fase premenstrual del ciclo menstrual y su médico debe considerar una serie de opciones de tratamiento, como usar hormonas especiales para suprimir sus periodos durante 1-2 años. Si necesita este tipo de tratamiento, deberá realizarse bajo la supervisión estricta de un médico y deberá controlarse regularmente.

 Embarazo:

Aunque casi ningún embarazo presenta complicaciones, existe un riesgo ligeramente superior de sufrir un ataque agudo durante o después del embarazo. No obstante, las probabilidades y peligros de un ataque agudo se reducen mucho si la porfiria se ha diagnosticado anteriormente. Por lo tanto, es muy importante que los médicos que le atiendan durante el embarazo sepan que tiene porfiria aguda.

Problemas especiales

 Anestesia y operaciones quirúrgicas:

Debe notificar por adelantado a su médico y a su anestesista de que tiene porfiria. Será necesario utilizar una anestesia especial que resulte segura para la porfiria.

 El dentista:

Debe comunicarle a su dentista que tiene porfiria aguda. A menudo, los dentistas usan agentes anestésicos locales; en alguna ocasión se ha cuestionado la seguridad de, por lo menos, uno de estos agentes.

 Inmunizaciones:

Es seguro administrar todas las vacunas autorizadas para uso humano a las personas con porfiria aguda.

¿Qué puedo hacer para reducir el riesgo de un ataque agudo?

Muchos ataques agudos se desencadenan por factores que se pueden controlar o evitar, como fármacos, alcohol, ayuno (incluyendo las dietas) u hormonas.

Fármacos:

Las personas con porfiria aguda intermitente deben tener mucho cuidado con la medicación, dado que muchos agentes químicos pueden provocar un ataque agudo. Es importante comprobar SIEMPRE la seguridad de cualquier medicamento o remedio con su médico. Esto incluye fármacos de venta con y sin receta médica, tónicos y remedios a base de hierbas, ya que se sabe que algunos han causado ataques. Aunque se sospecha de más de 100 medicamentos, hay muchos otros fármacos disponibles y casi siempre es posible encontrar buenas alternativas. Por otro lado, es preciso recalcar que tales sospechas de peligrosidad se basan fundamentalmente en estudios experimentales siendo en cambio mucho menos numerosos los medicamentos que han desencadenado ataques en el ser humano. Ocasionalmente, algunas personas con porfiria necesitarán algún medicamento, quizás para una enfermedad grave, que comporte algún riesgo de ataque agudo o algún medicamento novedoso del que se disponga aún de poca información sobre sus efectos en la porfiria. En esta situación, su médico, después de plantear y evaluar los riesgos y consultar, en caso necesario, a un especialista en porfiria, puede decidir prescribirle el fármaco con un seguimiento especial.

Aunque los ataques agudos son muy poco frecuentes antes de la pubertad, lo más seguro para los niños es que también eviten cualquier medicamento cuya acción se sepa que no es segura para la porfiria.

La respuesta de las personas con porfiria a los medicamentos que se han descrito como desencadenantes de ataques agudos en otras personas es impredecible, dado que no se produce necesariamente una reacción en todos los casos. Cuando se produce una reacción, ésta siempre aparece en forma de ataque agudo, el cual se desarrolla a los pocos días de recibir el fármaco desencadenante

Algunas reacciones como mareos, sensación de desmayo, alergias o erupciones cutáneas de corta duración, que pueden aparecer inmediatamente o muy poco tiempo después de tomar un medicamento, son comunes después de haber tomado medicamentos y rara vez tienen alguna relación con la porfiria. 

Alcohol:

Aunque muchos médicos con experiencia en la atención de personas con porfiria aguda recomiendan encarecidamente evitar el alcohol por completo, es posible que a algunas personas les resulte difícil seguir esta recomendación. La experiencia ha demostrado que las personas que han sufrido un ataque agudo reducen en gran medida el riesgo de ataques posteriores si se abstienen de tomar alcohol durante toda la vida. Se aconseja que aquellas personas que hayan descubierto mediante pruebas que han heredado el gen responsable de una porfiria aguda, pero que no hayan experimentado un ataque agudo, eviten tomar alcohol. 

Dieta:

Las dietas bajas en calorías, como las de adelgazamiento, y los periodos prolongados con poco alimento pueden provocar un ataque agudo. Por lo tanto, es importante seguir una dieta normal con comidas regulares, comiendo lo suficiente para mantener un peso corporal idóneo. En este sentido, un dietista debe asesorar a las personas que hayan sufrido un ataque agudo para conseguir los mejores resultados según sus circunstancias particulares. Como mínimo, deben realizarse tres comidas regulares cada día; algunas personas, especialmente las mujeres con problemas premenstruales, encuentran más fácil realizar pequeñas comidas cada tres horas que tres comidas normales.

Los pacientes con porfiria grave, especialmente los que presentan ataques de forma reiterada, pueden precisar un asesoramiento dietético especial de su médico y de un dietista. Si usted presenta sobrepeso, se le detecta una porfiria aguda y desea adelgazar, debe consultar a su médico sobre el tipo de dieta que puede seguir para perder peso de forma gradual y segura.


Tarjeta de alerta médica / Complementos de aviso: 

Es importante llevar siempre una pulsera, un collar y / o una tarjeta que advierta que tiene porfiria. Dicho aviso es especialmente útil en casos urgentes, en los cuales es posible que no tenga la oportunidad de explicar que tiene porfiria

¿Qué riesgo de presentar síntomas tienen los que han heredado un gen de porfiria aguda?

No todas las personas que heredan una mutación genética de una de las porfirias agudas desarrollarán un ataque agudo. Se calcula que, como mínimo, tres cuartas partes de las personas que heredan porfiria aguda nunca experimentarán un ataque agudo de porfiria. En aquellas que lo sufren, parece que son necesarios factores adicionales para que se produzca un ataque. Nuestro conocimiento sobre estos factores es incompleto, pero entre los más importantes destacan el uso de ciertos fármacos, algunos de los cuales tienen un uso muy extendido, y el consumo de alcohol. No obstante, los ataques agudos también aparecen ocasionalmente en ausencia de cualquier factor desencadenante identificable. La experiencia de varios años ha demostrado que si las personas que han heredado una de las porfirias agudas procuran evitar el uso de ciertos fármacos, el consumo de alcohol y otros factores conocidos que pueden provocar un ataque agudo, se reducen mucho las probabilidades de desarrollar la enfermedad.

13 de octubre de 2013

Riesgos y complicaciones

Un retraso importante del diagnóstico o la no instauración inmediata del tratamiento comporta un riesgo importante de que se presenten complicaciones neurológicas que pueden llegar a ser graves. 

 Dicho riesgo podría provenir de tres vías: Una cirugía exploratoria (abdominal) utilizando anestésicos especialmente contraindicados como el pentotal; un diagnóstico psiquiátrico abusivo (hipocondría, histrionismo...); tratamiento inapropiados (analgésicos...) o cualquier situación que implique la utilización de medicamentos inductores (“porfirinogénicos”). La evolución de la crisis severa es impredecible. Las complicaciones más graves son la parálisis respiratoria y la parálisis motora que comporta secuelas importantes de remisión, generalmente, lenta. De ahí la importancia que tienen una actuación médica adecuada y que el paciente y la familia estén bien informados de los factores de prevención.